Sonoteca de Música Experimental y Arte Sonoro Chileno

ARTES VISUALES

Viaje a lo profundo de lo sonoro

Medios

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Por Carolina Olmedo

Publicado el 18 de noviembre, 2014 / Cortesía de Cólera.


Hasta hace algunos años, lo “sonoro” como soporte artístico permanecía aún anclado a los límites disciplinares de la música contemporánea. En Chile, donde aún gran parte de las lecturas sobre arte contemporáneo arriban como ecos de otras escenas audibles a través del velo institucional, esa distancia se tradujo en que toda tentativa sonora fuera asociada de manera estrecha a la escena musical underground chilena de dictadura antes que a cualquier corriente visual con la cual se hubiera vinculado. Hoy, tras el viraje de las escenas internacionales de arte contemporáneo hacia la exploración del sonido como soporte, nuestro país recién comienza a visibilizar el trabajo que un sinnúmero de productores han desarrollado durante la última década posicionados desde la transdisciplinariedad. Es a este impulso al que se suma SÓNEC: la primera sonotecaonline de Música Experimental y Arte Sonoro chileno, iniciativa financiada por Fondart Regional 2014 que será abierta al público a mediados del mes de diciembre.

Este vínculo entre el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y las iniciativas sonoras en su ingreso a las artes no es casual: el apoyo a diversas versiones del Festival Internacional de Arte Sonoro Tsonami en Valparaíso (a punto de inaugurar su octava edición) da cuenta de la voluntad por actualizar los debates artísticos locales, a los que se suman los propios actores involucrados en la producción de estos objetos culturales. Es en este rol —entre la producción y la documentación— en el que encontramos a Miguel Hernández, músico experimental porteño, experto en archivos y responsable de SÓNEC: “Poco a poco el arte sonoro comienza a deambular individualmente como escena artística a través de numerosas iniciativas que así lo manifiestan: festivales internacionales, residencias, ciclos de expositivos, talleres y hasta diplomados que dirigen sus objetivos a la investigación, fomento y producción de obras sonoras. En el caso de SÓNEC, desde la documentación de archivo se pretende contribuir a este proceso de autonomía de la escena nacional de arte sonoro”.

El proyecto SÓNEC se plantea precisamente una de las tareas más necesarias respecto a la visibilización de dichas producciones: descentrar la mirada del boom de lo sonoro en la década del 2010, tratando de encontrar en la música experimental chilena —en su proyecto contracultural de desobediencia y apertura disciplinar durante los ciclos de la dictadura y la transición— un soporte histórico que permita hacer una lectura local del fenómeno más allá de la visión de este como una moda importada. La escena musical de Valparaíso es ejemplo de este estrecho y antiguo vínculo: como un foco histórico de disidencia musical y cultura subterránea (sobre todo al alero del punk y la música experimental), hoy es una de las ciudades chilenas que concentra la mayor parte de los agentes y las actividades que conforman la “escena sonora” nacional. Sobre este asunto, Hernández afirma: “En Chile es común encontrar ambos términos —arte sonoro y música experimental— asociados en encuentros o festivales. Es inevitable percibir que el arte sonoro, de acuerdo a su desarrollo como práctica, cada vez se plantea más como una disciplina intermedia entre las artes visuales y la música. Por esa condición, podemos decir que se alimentó tanto de la música experimental y de las artes visuales, como también de la poesía fonética, entre otras muchas influencias”.

Tras su inauguración paralela en Santiago (18 de diciembre, Museo de Arte Contemporáneo, sede Quinta Normal) y en Valparaíso (19 de diciembre, Parque Cultural de Valparaíso), SÓNEC busca convertirse en la plataforma de recopilación, documentación, investigación y difusión de todas aquellas producciones nacionales que aborden el sonido como elemento central de trabajo: uno de sus objetivos importantes será la puesta a disposición del público de una colección especializada, a partir de la cual generar lecturas históricas, proyectos curatoriales y vinculaciones creativas con este pasado sonoro chileno. Esta labor no solo se llevará a cabo a través de la web, sino que además por medio de talleres, conversatorios y sesiones que permitan el contacto directo del público con los productores locales y sus debates actuales.

Fotografía cortesía de Tsonami Arte Sonoro.